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Medellín
Julio 26 | 8:00 p.m.
Teatro Metropolitano

CARREÑO, Inocente
Margariteña

TCHAIKOVSKI, Piotr Ilich
Concierto para Violin, op. 35, D Major

Solista
Alexis Cárdenas - Venezuela

I N T E R M E D I O

BARTÓK, Bela
Concierto para Orquesta

Director Invitado
Gustavo Dudamel - Venezuela

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Notas de Programa
Por: Juan Carlos Marulanda López


INOCENTE CARREÑO (1919)
Margariteña

Inocente Carreño, destacado músico venezolano nacido en Porlamar (Isla Margarita) es uno de los compositores de la llamada Escuela de Santa Capilla, término con el cual se denomina a la generación de compositores venezolanos que se formaron a mediados del siglo pasado con Vicente Emilio Sojo, en la Escuela de Música José Ángel Lamas, en Caracas. Entre ellos se cuentan otros autores tales como Evencio Castellanos, Ángel Sauce, Carlos Figueredo y, seguramente el más conocido en nuestro medio, Antonio Lauro. Sojo ejerció una fuerte influencia sobre sus alumnos impartiendo en ellos una sólida formación técnica y orientando su interés hacia el nacionalismo musical. Lo anterior resulta notorio en Margariteña, conocida también como Glosa sinfónica margariteña, tal vez la pieza musical de mayor importancia que aparece en el extenso listado de composiciones de Carreño, en el cual aparecen obras enmarcadas tanto en ámbitos académicos como populares.

De acuerdo a la reseña que de esta partitura hizo el musicólogo Rafael Salazar, “la obra está concebida como un todo rapsódico -es decir, una composición de estructura libre, en la que usualmente se presentan varios cambios de ambiente- con la utilización de temas populares margariteños”. En opinión del mismo Salazar, Margariteña presenta un cuidadoso manejo orquestal y la música se desenvuelve dentro de un lenguaje tradicional con algunos momentos que pueden hacer recordar a los impresionistas franceses e incluso a Stravinsky. Es un tributo del compositor a su tierra natal y uno de los ejemplos más representativos de la escuela nacionalista en su país. Fue escuchada por primera vez en el marco del Primer Festival de Música Latinoamericana en Caracas, el 25 de noviembre de 1954, interpretada por la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la batuta del propio compositor.

PIOTR ILICH CHAIKOVSKY (1840-1893)
Concierto para violín, Op. 35

El período de creación de este Concierto para violín y orquesta coincide, nos dice Carlos Ruiz Silva, con el paso de una etapa difícil en la vida de Chaikovsky: su fracasado matrimonio con Antonina Miliukova, quien padecía serios trastornos mentales (era mitómana) y que decía haberse enamorado del músico. Él por su parte, aunque no la amaba, había decidido aceptar el compromiso de la unión para librarse de los molestos rumores que corrían sobre su vida privada. Luego de dos meses de amarga experiencia conyugal, el músico se vió obligado a abandonar a Antonina y se retiró a Clarens (Suiza). Precisamente allí se dedicó a la composición del Concierto. Según comenta André Lischké, la motivación para esta tarea surgió luego de que Chaikovsky conociera la Sinfonía Española de Édouard Laló -que más que una sinfonía es un concierto para violín-. Inicialmente fue destinado al famoso violinista Leopold Auer, quien luego lo rechazó por considerarlo imposible de ejecutar -crítica que también había recibido Chaikovsky por su Concierto para Piano-.

El Concierto se escuchó por primera vez en interpretación de Adolf Brodsky -quien más adelante lo hizo popular y se convirtió en su dedicatario- en la ciudad de Viena en 1881, bajo la dirección de Hans Richter. De acuerdo al mismo Lischké, se trata del primer concierto para violín de un compositor ruso que logró adquirir un lugar de importancia en el repertorio, siendo considerado tan célebre como los conciertos de Mendelssohn o de Brahms. El primer movimiento, indicado en la partitura como Allegro moderato, es una página llena de virtuosismo. Por su parte, la Canzonetta es un número lleno de belleza en el que el violín solista, apunta Lischké, “canta un tema muy nostálgico”. El último movimiento, Allegro vivacissimo inicia al estilo zíngaro y está impregnado de energía y un sabor popular prácticamente hasta su final.

BELA BARTÓK (1881-1945)
Concierto para orquesta

Al llegar a Nueva York, el compositor húngaro Bela Bartók tuvo que atravesar tal vez los momentos más penosos de su vida debido a la mala situación económica y de salud. Este estado lo sumió en un silencio creativo que se prolongó durante varios años. A manera de estímulo, varios amigos suyos planearon que Bartók recibiera el encargo de una composición musical a través de la Fundación Koussevitzky. El propio Serge Koussevitzky visitó al compositor en el hospital y le ofreció un cheque de 500 dólares como adelanto del 50% por la creación de una obra nueva, lo que provocó una mejoría en el espíritu del compositor, no así en su salud. La comisión consistía en lo que habría de ser el Concierto para orquesta, estrenado en Boston por la Orquesta Sinfónica de la misma ciudad, naturalmente bajo la dirección de Koussevitzky, el 1º de diciembre de 1944. A pesar de su mala salud, Bartók viajó desde Nueva York para asistir a su mayor triunfo en muchos años. Aunque este éxito le permitió recuperar su prestigio como compositor, Bartók no alcanzó a disfrutar de esta dicha puesto que habría de fallecer 10 meses más tarde.

A continuación se presenta un breve extracto de los textos escritos por el propio Bartók para el estreno del Concierto para orquesta: “El ánimo general de la obra representa, aparte del segundo movimiento juguetón, una transición gradual de la severidad del primer movimiento y la lúgubre canción del tercero hasta la afirmación de la vida en el último… El título de esta obra orquestal semejante a una sinfonía se explica por su tendencia a tratar los instrumentos orquestales individuales en una forma concertante o solista”. De acuerdo a Jonathan Kramer, el Concierto está armado en la típica forma en arco de Bartók. Los movimientos externos sustanciales flanquean a 2 scherzos, uno juguetón y otro con un toque de humor (Giuoco delle coppie -Juego de las parejas- e Intermezzo interrotto -Intermezzo interrumpido-), con el movimiento lento como piedra angular. El Concierto para orquesta de Bartók es una de sus obras más importantes.

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ALEXIS CÁRDENAS
Violín - Venezuela

Laureado en los concursos internacionales de violín Tibor Varga, Suiza; Long Thibaud, París; Fritz Kreisler, Viena; Henry Szering, México, en mayo 2003, obtuvo el segundo Gran Premio y el Premio del público en el Concurso Internacional de Montreal.

Estos premios han llevado a Alexis Cárdenas a presentarse en los más prestigiosos escenarios de Europa, Asia y América, como solista de importantes orquesta sinfónicas, entre ellas la Orquesta Sinfónica de Viena, Orquesta Sinfónica de Monte Carlo, Orquesta Sinfónica de la Radio Francia, Orquesta Sinfónica de Montreal, entre otras, y ha sido dirigido por renombrados directores como Laurence Foster y Mark Janowsky.

En los últimos años, ha desarrollado una intensa actividad en música de cámara tocando en importantes festivales internacionales de Francia, al lado de artistas de la talla de Olivier Charlier, Gérard Caussé y Henry Demarquete.

Alexis Cárdenas es un artista de diversas facetas que se ha destacado también como intérprete de música contemporánea, Jazz y música de América Latina. Uno de sus mayores intereses es propiciar la creación y difusión de obras violinísticas de compositores latinoamericanos contemporáneos.

Una vez finalizado sus estudios de violín en Venezuela con José Francisco del Castillo, estudia con la profesora Margaret Pardee en la Julliard School of Music (Pre-College Division), New York. A los 17 años regresa a Caracas para desempeñarse como concertino en la Orquesta Filarmónica Nacional.

Gracias al ciclo de cursos magistrales organizados por la Fundación Beracasa conoce a su futuro maestro Olivier Charlier. En 1995, y bajo los auspicios de la Fundación Mozarteum Venezuela, inicia sus estudios en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Dansa de Paris.

Fueron sus maestros en violín Olivier Charlier, Jean Jaques Kantarow y Roland Daguereuil. Se graduó con el Primer Premio por unanimidad del jurado y Premier Nommé.

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GUSTAVO DUDAMEL
Director - Venezuela

Ganador en el 2004 del concurso de dirección “Bamberger Symphoniker Gustav Mahler”, este jóven director Venezolano es un destacado violinista y compositor. Desde 1999 ha estado vinculado como el Director Musical de la Orquesta Juvenil Simón Bolivar de Venezuela, donde dirige cerca de 90 conciertos cada temporada. Adicional a esto recientemente se convirtió en Director Musical de la Orquesta Sinfónica de las Juventudes de los Países Andinos (CAF).

En la temporada 2005 – 2006, Gustavo Dudamel, está invitado a dirigir las Orquestas Filarmónica Real de Estocolmo, la Sinfónica de la ciudad de Birmingham, la Filarmónica de Radio Francia, la Sächsische Staatskapelle Dresden, la Filarmónica Real de Liverpool y la Sinfónica de Radio Frankfurt, entre otras. Nuevamente estará presente en las temporadas de la Sinfónica de Baviera, la Filarmónica de Israel, la Filarmonía Orquesta de Londres y la NDR Radio de Hannover. Adicionalmente, realizará su debut en Estados Unidos con la Filarmónica de Los Angeles.

Dudamel nació en 1981 en Barquisimeto, Venezuela. Estudio violín en el Conservatorio de Jacinto Lara con Jose Luis Jiménez y desde entonces ha estado estudiando con Jose Francisco del Castillo en la Academia de Violín de Latino América. En 1996 empezó sus estudios de dirección con Rodolfo Saglimbeni y el mismo año fue nombrado Director Musical de la Orquesta de Cámara Amadeus. En 1999 continuó sus estudios de dirección con Jose Antonio Abreu. Gustavo usualmente colabora con Sir Simon Rattle, Claudio Abbado y Daniel Barenboim.

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