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Notas
de Programa
Por: Juan Carlos Marulanda López
ROBERT SCHUMANN (1810-1856)
Obertura Manfredo
La Obertura Manfredo hace parte de una música que fue compuesta
para algunas escenas escogidas del poema dramático del mismo
título, original del poeta inglés Lord George Byron
(1788-1824). Al parecer, Schumann se sentía especialmente
atraído desde su juventud por el personaje de Byron, en
el que sentía reflejado su propio destino; según
apunta François-René Tranchefort, la obsesión
de la locura y la muerte era una afinidad especial con Manfredo.
El argumento puede resumirse así:
«Manfredo ha amado a su hermana Astarté, que se quita
la vida por su culpa, y éste se arroja a los abismos para
encontrar a la mujer amada y obtener su perdón. Pero la
voz de Astarté se eleva suplicante y Manfredo comprende
que encontrará el alma de Astarté cuando cruce las
puertas de la muerte... Es pues expirando como encuentra la paz
al fin y el alma de Astarté le acoge en un mundo purificado.»
Por
medio de tres temas, señala Tranchefort, el autor sintetiza
los datos esenciales: una introducción lenta llena de tensión
en la que se refleja la angustia de Astarté, un tema apasionado
que corresponde a Manfredo y otro que corresponde a la llamada
de Astarté. El trabajo sobre la partitura de la Obertura
fue realizado en 1851, al momento de revisar la música de
escena que había sido compuesta entre 1848 y 1849. Esta
página musical fue escuchada por primera vez en Leipzig,
bajo la batuta del propio Schumann, el 14 de marzo de 1852.
WOLFGANG
AMADEUS MOZART (1756-1791)
Sinfonía Nº 33, en Si bemol mayor, K 319
El pasado 27 de enero se realizaron actividades
conmemorativas en diversos lugares del mundo con motivo de la
celebración
de los 250 años del nacimiento de W. A. Mozart, considerado
como uno de los mayores genios en toda la historia de la música.
Para Jacinto Torres, en la música de Mozart converge «la
técnica orquestal de los sinfonistas alemanes con la inspiración
melódica de la escuela italiana en un estilo personal de
expresiva profundidad y belleza formal». Y es a partir de
sinfonías como la Nº 33 que se considera que el dominio
formal alcanzado por Mozart es casi absoluto. Al analizar esta
obra dentro del contexto de la producción sinfónica
mozartiana, Jean y Brigitte Massin señalan allí una
nueva madurez en el manejo de la orquestación y un estilo
menos juvenil y más profundo. Por su parte, Michel Parouty
encuentra en ella gran equilibrio y optimismo.
Aunque esta sinfonía aparece como terminada en Salzburgo
el 9 de julio de 1779, realmente fue completada en 1782 con la
adición del tercer movimiento, un Minuetto con trío.
No existe suficiente documentación para conocer las circunstancias
en que fue compuesta esta sinfonía. Sin embargo, los Massin
anotan que la sencillez en el formato orquestal empleado por Mozart
sugiere un posible encargo proveniente de Salzburgo y que el compositor
aparentemente podría estar buscando mayor aceptación
en su ciudad natal. Por su parte, Parouty se lamenta señalando
que es una pena que esta obra no sea tan conocida como otras de
las sinfonías con título, «algunas de ellas
de mucho menos valor.»
DMITRI
SHOSTAKOVICH (1906-1975)
Concierto para violín y orquesta Nº 1, en La
menor
Shostakovich es considerado por muchos como
el más grande
sinfonista de mediados del siglo XX y visto como el compositor
oficial del régimen soviético –incluso fue
diputado del Soviet Supremo–. Esta apariencia fue desmentida
con la publicación, en 1979, de Testimonio, un libro en
el que Shostakovich reveló a Salomon Volkov sus preocupaciones
por las injusticias y la estrecha visión de las políticas
del arte durante el régimen stalinista. La composición
del Concierto Nº 1 para violín, una de sus obras más
importantes, corresponde precisamente a uno de esos momentos difíciles
en los cuales Shostakovich fue atacado duramente por el régimen
debido a su aparente postura «antidemocrática ajena
al pueblo soviético.»
A pesar de no ser una obra política el Concierto resultó,
en su tiempo, ser una obra subversiva: una partitura lírica
y abstracta que conmueve en lugar de contener el falso optimismo
que le interesaba proyectar al régimen de Stalin. Por otro
lado, el compositor empleó un motivo de cuatro notas Re/Mi
bemol/Do/Si, que en la nomenclatura alemana se indicaría
D/Es./S/H, o D. Sch., es decir, las iniciales del compositor en
alemán. La aparición de este motivo en el concierto
lo hacía «políticamente peligroso» porque
se proclamaba la individualidad –en un momento en que el
gobierno exigía un arte de expresión colectiva– y,
además, en el idioma del país enemigo (!). La obra,
dedicada al violinista David Oistrakh y que fue escrita entre 1947
y 1948, solamente pudo ser estrenada, por el mismo Oistrakh, el
29 de octubre de 1955, dos años después de la muerte
de Stalin.
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